El socio, novela viejita y nuevita al mismo tiempo: ahora y como siempre ha sido, el pillo siempre termina ganando. Pero en el fragmento le cederemos el protagonismo a un personaje secundario, pero que da para mucho : El Coronel Carranza. (dicen que fue la inspiración para el fanático de vietnam de "El Gran Lebowski")
Muchas Gracias a Benjamín (coronel), Lino y Grace.
"La comida fue triste.
Don Cipriano empezó a declarar que la labor del tribunal había sido dura esos días y que estaba indispuesto. Anita permanecía silenciosa. (...)Solo el Coronel Carranza hablaba hasta por los codos:
-Lo que hace falta en este país es energía.
-Gobierno fuerte- asentía don Cipriano.
-Dictadura si es preciso. Hay que hacer un escarmiento. Aquí las cámaras discuten en lugar de dictar
leyes; cada diputado se cree con derecho a opinar como le place y el Ministerio no se hace respetar. Falta el concepto de honor. El día que cada ministro se pusiera en sus cabales y, junto con opinar un diputado, recibiera esa misma tarde los padrinos, todo marcharía sobre rieles. Las cámaras se han hecho para legislar, no para hablar. Diputado que discuta… un desafío y una bala. ¿Qué no quiere batirse? Otra bala para que aprenda a ser hombre ¿Qué el ministro no le manda los padrinos? Pues, otro par de balas al ministro.
-¡Qué horror! ¡Usted va a agotar las municiones!-dijo Anita
-No importa. Para eso son. Bala que no se dispara no sirve para nada.
-Las municiones son caras…-Observó Goldenberg
-Un diputado o un ministro resultan siempre más caros que una bala. Por culpa de ellos este país esta perdido y languidece poco a poco. Las industrias se quejan de escasez de brazos, no hay inmigración y la natalidad permanece estacionaria. Es preciso proceder con energía y fusilar de una vez a esos canallas.
-¿Y cree que de ese modo aumentaría la población?
-¡Señora, cuando la gente no quiere entender de otra manera!
Don Cipriano acudió a prestarle ayuda:
-Es un modo de decir del coronel. Lo que él quiere insinuar es cierta modificación, naturalmente ajustada a las normas constitucionales, en los rumbos de la administración…
-No, señor, lo que yo quiero decir es que hay muchos sinvergüenzas, empezando por sus colegas de la Corte, que se enredan en triquiñuelas de derecho, de constitución, de leyes. Mientras no se fusiles todos esos, no habrá prosperidad, no se abaratarán las subsistencias, y el trigo, la carne, el pan, seguirán siempre por las nubes.
-Pero la ley de la oferta y la demanda…
-Se la deroga, pues, mi amigo"






